La junta, esencia de la montería

El antes, el durante y el después de un día de montería. El prólogo y el epílogo del tiempo que realmente pasamos cazando en la soledad del puesto y en la inmensidad de nuestras sierras.

En lo más profundo de mi memoria recuerdo a mi abuelo rezando la salve montera que escribiera su amigo Jaime de Foxá, subido sobre un altillo presidiendo ese acto íntimo, solemne, cercano a lo espiritual en el que el viejo montero implora a nuestra Virgen de la Cabeza su protección en ese día y se tiene presente a quienes ya no están entre nosotros en esta vida.

Ese recuerdo primitivo de mi niñez se corresponde a mi primera montería. Una finca de Santisteban del Puerto como escenario, cuatro años en mi diminuto cuerpo y como compañero de armada aquel día un incipiente novillero que con el tiempo se acabaría convirtiendo en figurón histórico del toreo: Enrique Ponce.

Aquel día, sin yo saberlo, estaba naciendo en mí la cuarta generación de monteros de una dinastía que ya va fraguando la quinta con mis sobrinos de Córdoba. Desde aquellas monterías de Navalcardo, en el corazón de Sierra Morena, hasta hoy.

Ahora, a la vuelta de más de tres décadas de aquella mañana veo que me quedaré sin volver a montear en lo que queda de este año, el más raro de nuestras vidas.  Porque en la caza, como en todo, también el Coronavirus se ha hecho presente igual que un marrano sigiloso que se pasea por nuestra postura sin nosotros advertir de su presencia.

Y el Covid 19-, que es el otro nombre artístico del llamado Coronavirus, ha venido para transformar la práctica de la caza mayor en lo más profundo de su esencia como es la junta. El antes, el durante y el después de un día de montería. El prólogo y el epílogo del tiempo que realmente pasamos cazando en la soledad del puesto y en la inmensidad de nuestras sierras.

Una revolución en las formas y el fondo. Hacer el sorteo telemáticamente, viéndonos, pero sin tocarnos. Tan cerca tras la pantalla de un dispositivo, pero tan lejos de nuestra presencia física. El sorteo a través de Zoom y el pago del guante a través de Bizum. Así lo está haciendo “Serreños”. Sin compartir las migas del desayuno con las primeras luces del alba ni el almuerzo posterior explicando cada uno cómo era su tiradero, los tiros que ha fallado o dando cuenta del homenaje gastronómico que se ha pegado a consta de aquello que llevase en el morral.

 Lo pienso por un momento e imagino a mi abuelo Hipólito realmente cabreado por el uso de tantas moderneces que, aunque ayuden, desvirtúan en absoluto la esencia de la montería.

Y en la junta, los saludos a distancia. Todo a distancia. Y los abrazos, tan espontáneos como sinceros, quedan impedidos…con lo imposible que resulta contener la emoción que se siente cuando tu amigo te cuenta intensamente el lance que ha vivido en el puesto. O por algo tan lógico y natural en este año – el más raro de nuestras vidas- en el que te reencuentras con ese amigo montero al que sólo ves de montería en montería porque ni siquiera vivís en el mismo lugar y miles de kilómetros os separan en vuestro día a día.

Hasta el álbum de fotos de esta temporada no será igual. Y nos dejará para el triste recuerdo esas extrañas imágenes junto a los trofeos en la junta de carnes, escondiendo unas sonrisas que se intuyen, pero no podemos ver tras unas mascarillas tan antiestéticas como ese color butano que ahora impregna – por seguridad- la ropa de vestir de los monteros.

Pero por suerte lo que no cambiará será esa ilusión y esa emoción que se siente cada vez que nos encaminamos al interior de nuestras sierras, para reencontrarnos con la naturaleza y conservarla a través de la práctica cinegética, siguiendo los cánones que heredamos de nuestros monteros mayores. Perpetuando esa actividad que acompaña al hombre desde el inicio de los tiempos, tan necesaria y elemental, como incomprendida por corrientes modernas que imponen sus formas de pensar y de actuar surgidas a veces de un odio obsesivo que nace precisamente en un absoluto desconocimiento.

José Luis Marín Weil
José Luis Marín Weil
Abogado. Crítico Taurino de EsRadio Andalucía. Veinte años dedicado a la información taurina tras pasar por COPE Jaén, Onda Jaén RTV y el Diario Viva Jaén entre otros medios. Director del portal JaénTaurino.com Autor del libro “Recorriendo el Campo Bravo de Jaén”. Tiene tres premios a nivel nacional en certámenes de literatura taurina juvenil. Distinguido por la revista Argentaria con el “Premio a la Difusión Cultural de la Tauromaquia” en la provincia de Jaén. Observando y narrando la actualidad con perspectiva jaenera.

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