El pase del desprecio

Jaén lleva largo tiempo desangrándose. Se vacía y se desinfla. Nos sigue lastrando el sempiterno conformismo que tanto daño nos ha hecho aunque haya intentos ciudadanos que traten meritoriamente de nadar contracorriente.

Pienso que realmente no llueve, sino más bien siento que el cielo de Jaén llora. Y el aire agita su furia sobre las calles de nuestra ciudad, desatando la rabia incontenida de la enésima patada al autoestima jaenera.

Subo o bajo las calles de mi ciudad percibiendo un desánimo que se ha extendido tan rápido como una mancha de aceite sobre un plato. Me detengo bajo el monumento de Las Batallas y mi mirada se pierde hacia abajo, allí donde el campo se da la mano con la ciudad. El principio y el fin de un límite. Lo urbano y lo rural. La postal de un olivar infinito que nos recuerda lo que fuimos y lo que somos.

Y mirando a ese olivar que se pierde hacia el interior de nuestra provincia hasta marcar el camino que nos une al resto de España, me llega una cierta sensación de una esperanza que se apaga.

Jaén lleva largo tiempo desangrándose. Se vacía y se desinfla. Nos sigue lastrando el sempiterno conformismo  que tanto daño nos ha hecho aunque haya intentos ciudadanos que traten meritoriamente de nadar contracorriente.

Pero de puertas para fuera seguimos inmersos en un ostracismo. No ya sólo es que sigamos siendo invisibles o incluso inexistentes para la clase política que presuntamente nos gobierna, sino que parecemos vivir en una burbuja que hay que rodear a la fuerza y a la que está prohibido acercarse y más aún conceder un poquito de cariño.

Lo sucedido este fin de semana a cuentas de la concesión de un proyecto largamente ansiado -el Plan COLCE- a la provincia con la que lindamos – Córdoba- y la manera no tan clara todavía en que esto ha ocurrido ha resultado ser la “japuana” (consúltese en la Jaénpedia) definitiva para que esta ciudad y su provincia se reivindique herida en su orgullo. Porque Jaén, al igual que Teruel, también existe. Aunque ciertamente más bien subsiste, cada vez más aislada al tiempo que asistimos perplejos a maniobras como aquel regate ferroviario que hizo que el AVE de Granada no pase por Jaén en línea recta, sino que nos rodea.

Un Tweet inoportuno de la Vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo, a colación de lo que Córdoba tendrá que a Jaén se le ha negado, por las formas y por el fondo nos demuestra que otra vez nos han vuelto a torear. Y esta vez nos han pegado ese muletazo con el que el maestro “Espartaco” solía culminar algunas de sus mejores faenas cuando toreaba al natural: con el pase del desprecio.

José Luis Marín Weil
José Luis Marín Weil
Abogado. Crítico Taurino de EsRadio Andalucía. Veinte años dedicado a la información taurina tras pasar por COPE Jaén, Onda Jaén RTV y el Diario Viva Jaén entre otros medios. Director del portal JaénTaurino.com Autor del libro “Recorriendo el Campo Bravo de Jaén”. Tiene tres premios a nivel nacional en certámenes de literatura taurina juvenil. Distinguido por la revista Argentaria con el “Premio a la Difusión Cultural de la Tauromaquia” en la provincia de Jaén. Observando y narrando la actualidad con perspectiva jaenera.

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