Revestido de fuerza y honor

Se acaba de cumplir un año del año más raro de nuestras vidas. Un año exacto de aquel día en que nuestro presidente de Gobierno compareció para anunciar que aquello que estudié en Derecho Constitucional del Estado de Alarma no sólo era teoría sino una realidad, porque efectivamente existe. Un año ya, de incorporar a nuestro atuendo diario una mascarilla y a nuestro vocabulario el verbo confinar, comenzando a conjugarlo en su sentido más práctico.

Desde entonces hasta hoy hemos completado un ciclo entero que lejos de cerrarse perdura sin que le veamos el fin. Y continuamos con unas limitaciones que siguen restringiendo nuestras vidas, nuestros sueños e ilusiones.

Y en mi caso se cumple un año justo del día en que se truncó una ilusión fraguada meses atrás. Una ilusión proporcional a la temeridad que podría suponerme llevar a cabo el intento de recorrer cincuenta kilómetros de Ceuta, en toda su inmensidad, a golpe de zapatilla, en ocho horas y con el 1047 en mi pecho. Una auténtica locura. Pero es que la “Cuna de la Legión” es así.

En mi agenda llevaba anotada aquella fecha del 14 de Marzo como si fuera un límite. Y hasta entonces contaba a contrarreloj, inmerso en la impaciencia y la incertidumbre de si sería capaz de culminar el reto de correr “La Cuna”. Porque a mi amigo “Gremlin” se le fue un poquito la mano al inscribirme directamente a la prueba de los cincuenta kilómetros, y anticipándonos a lo que estaría por venir una mañana nos subimos a tocar el cielo de nuestro Jaén en Jabalcuz dejando sobre nuestros cuerpos cuarenta kilómetros de cerros y veredas.

Correr “La Cuna” se había convertido en mi gran reto personal para el 2020. El aliciente de ponerme a prueba a mí mismo con el valor añadido de hacerlo sobre las calles, las playas y los montes de Ceuta, desde el Hacho hasta Benzú, volviendo a recorrer sobre mis propios pasos caminos que ya conozco allí donde no me siento un extraño porque una gran parte de mi identidad es caballa. Y todo ello en el marco del centenario de la fundación de la Legión en la ciudad que la vio nacer.

Casualmente un año antes en plena Calle Real fui testigo de la última edición. Y fue ahí donde nació en mí ese pellizco que haría plantearme correrla en cuanto me fuera posible. O por lo menos intentarlo. Compré la camiseta conmemorativa del 2019 y me acompaña desde entonces, convirtiéndose casi en un talismán. Recurro a ella para tirar de fuerzas cuando no las encuentro, cuando no veo las cosas claras y las ideas se entremezclan nublándose en mi mente. Llevarla supone transformarme y sentir en mí el espíritu legionario, portando sobre mi cuerpo al Cristo de la Buena Muerte y el escudo del Tercio “Duque de Alba”. Y así, me echo a la calle a correr, olvidándome de todo y sin importar tiempo la distancia que me quede por delante.

Desde entonces también tengo por costumbre renovar mi visita anual al Museo de la Legión, donde uno toma conciencia de una forma de entender la vida a través del servicio incondicional a nuestro país, tan auténtico y tan alejado de aquel que prestan nuestros políticos. Nada tiene que ver.

Allí suelo detenerme ante el retrato de Zuloaga a Millán Astray. Aquel pintor eibarrés amigo de Juan Belmonte que toreaba por afición y que al igual que con el “Pasmo de Triana” dejó para la historia el retrato icónico del fundador de la Legión Española. Sinceramente conmueve. Impresiona. Impacta. Su mirada parece transmitir el credo legionario entero: compañerismo, unión, amistad, socorro, sufrimiento, dureza, disciplina…

Doce valores reunidos en torno a un espíritu unitario: el del legionario. Todos ellos plasmados en esa camiseta que me transforma, revistiéndome mínimamente de la fuerza y el honor de la Legión, haciéndome sentir que aunque a veces las circunstancias se nos presenten muy duras, siempre hay que tirar hacia adelante.

José Luis Marín Weil
Abogado. Crítico Taurino de EsRadio Andalucía. Veinte años dedicado a la información taurina tras pasar por COPE Jaén, Onda Jaén RTV y el Diario Viva Jaén entre otros medios. Director del portal JaénTaurino.com Autor del libro “Recorriendo el Campo Bravo de Jaén”. Tiene tres premios a nivel nacional en certámenes de literatura taurina juvenil. Distinguido por la revista Argentaria con el “Premio a la Difusión Cultural de la Tauromaquia” en la provincia de Jaén. Observando y narrando la actualidad con perspectiva jaenera.

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