Fiscalía rebaja a diez años su petición al hombre acusado de incendiar una chabola con su ex dentro

La Fiscalía de Almería ha rebajado de 21 a diez años de prisión su petición para el hombre al que acusa de haber prendido fuego a la chabola en la que vivía situada en el Camino de La Goleta, en la capital almeriense, mientras que su expareja, respecto a la que tenía una orden de alejamiento, se encontraban en el interior de la misma en la noche del 10 de junio de 2020 justo después de que ambos tuvieran una discusión en el interior de la estancia cuya entrada, supuestamente, había sido bloqueada con una cadena con candado.

Durante la vista oral celebrada este lunes en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Almería, la fiscal ha modificado su escrito de acusación y ha eliminado la agravante de parentesco sobre el delito de incendio en concurso ideal con un delito de homicidio en grado de tentativa por el que inicialmente pedía 19 años de prisión, para dejarlo por debajo de la mitad, en ocho años.

De otro lado, ha mantenido sus peticiones iniciales de dos años de prisión en total por los presuntos delitos de quebrantamiento de orden de alejamiento sobre la mujer y de lesiones, al sostener que dentro de la chabola se produjo una pelea entre ambos en la que ella habría resultado herida en la mano tras ser atacada con un cuchillo, según la versión de la víctima.

El acusado ha manifestado durante su declaración y en su derecho a ejercer la última palabra que él no sabía nada sobre cómo se originó el fuego ya que, según ha sostenido, las llamas se iniciaron después de que él se marchara del lugar. Por su parte, la víctima ha asegurado que justo antes de que advirtiera el humo del incendio, una vez que el hombre se había marchado, “escuchó” un ruido exterior sin que llegara a ver a nadie.

La víctima ha declarado que cuando intentó salir de la chabola, la entrada estaba “cerrada” con una “cadena con candado”, por lo que tuvo que “saltar por la ventana” justo después de tirar por la misma al menos un par de maletas con sus pertenencias. Fueron los agentes de la Policía Local quienes la hallaron poco después en el exterior con una herida en la mano, según ella por haber sido atacada, y otra en una pierna, por haberse caído al salir de la chabola.

Los agentes de la Policía Científica que hicieron la inspección ocular y posterior informe sobre el incendio de la chabola ha confirmado que el incendio fue “provocado” aunque no han podido determinar si fue “intencionado” así como tampoco el foco del mismo, dado que el material hacía que todo ardiera con “facilidad” mientras que el viento ayudaba a la propagación de las llamas.

“Fue provocado pero no sabemos si fue intencionado, podría ser un accidente”, han determinado antes de admitir que el fuego pudiera deberse a una colilla mal apagada u otra fuente con llama directa. De otro lado, han recalcado que durante la inspección no llegaron a encontrar una cadena o un candado como el que, según la víctima, se habría empleado para bloquear el acceso principal. “Estuvimos buscándola y no la encontramos”, han especificado.

El acusado ha detallado a preguntas de la acusación particular que la chabola “prácticamente no tenía cierre” y que solía estar “abierta”, de modo que lo único que tenía candado allí era su bicicleta, que empleaba para desplazarse. Asimismo, ha incidido en que sus posesiones se encontraban en la chabola.

Tras la orden de alejamiento, la posesión de la chabola habría sido un tema de discusión recurrente. “Ella decía que se quería empadronar allí mismo y si no le dejaba, iba a quemar todo”, ha añadido tras precisar que la noche de los hechos, tras marcharse del lugar, él paró en una tienda cercana donde habló con la dependienta.

En su declaración como testigo, la propia dependienta ha dado coartada a la versión del acusado al asegurar que la noche de los hechos, cuando estaba cerrando el establecimiento, el hombre llegó con “manchas de sangre en la camiseta” y dijo que “se despertó de un puñetazo en la nariz cuando estaba durmiendo”. Asimismo, ha indicado que en torno a ese día, la víctima había pasado también por la tienda preguntando por él, porque “lo estaba buscando”.

AMBOS DABAN USO A LA INFRAVIVIENDA

El acusado, para el que su defensa ha solicitado la libre absolución, ha reconocido que mantuvo una relación sentimental con la víctima y que, debido a conflictos anteriores, tenía una orden de alejamiento con respecto a ella, si bien ha insistido en que la mujer no vivía en la chabola pese a que en ocasiones fuera “a dormir” o para recoger algunas prendas, ya que el interior todavía tenía algunas de sus pertenencias.

Por su parte, la mujer ha asegurado que sí que vivía allí dado que era donde se encontraban sus enseres a pesar de que pasara varios días a la semana en casa de una amiga en Roquetas de Mar. Dicha amiga ha testificado que la víctima pasaba una gran parte del tiempo en su casa, aunque acudía a la chabola para “dar de comer a una gata” y a “cambiarse de ropa”.

Según ha explicado la víctima, fue en una de esas noches cuando llegó a la chabola cuando encontró al acusado en el interior de la misma, “borracho” y mientras leía un diccionario sobra la cama, lo que habría originado, en base a la orden de alejamiento, una discusión que derivó en una trifulca entre ambos en la que, según la mujer, fue atacada y herida con un cuchillo en la mano por parte del hombre, antes de que este se marchara.

En su declaración, el acusado ha dado una versión totalmente distinta en la que ha asegurado que él se encontraba durmiendo en el interior de la chabola en torno a las 22,00 horas cuando de repente se despertó porque la mujer le dio “un golpe en la nariz”. Fue en ese momento cuando se inició una discusión entre ambos ante la que, según ha manifestado, él se marchó del lugar con su bicicleta porque “no quería problemas”, sin que llegara a regresar al lugar.

El acusado ha rechazado que durante la discusión con su expareja él empleara un cuchillo para herirla, sentido en el que ha comentado la posibilidad de que ella se hiriera con un cristal porque “empezó a destrozar la chabola”.

En este sentido, los médico forenses que exploraron a la víctima han indicado que las heridas que presentaba en la mano supuestamente tras el ataque con cuchillo precisaron de puntos de aproximación, pero no de sutura, que serían compatibles con “cualquier instrumento con filo” aunque han reconocido que sería “complicado” que las mismas fueran el resultado de asir la hoja de un elemento así dada su “superficialidad”.

El acusado ha asegurado que él evitaba los encuentros con su expareja, quien le habría estado llamado desde el móvil de su amiga de forma asidua, según ha explicado; aunque ellas han dado una versión contraria para determinar que era él quien telefoneaba al móvil de esta amiga, quien ha declarado haber escuchado incluso algunas de sus amenazas. El juicio ha quedado visto para sentencia.

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