Cariño ¿has visto mi blusa blanca de seda?

´Genderless´, ´neutra´, ´unisex´, ´sin género´. La igualdad llegó a TODAS partes –hasta a la ropa y el maquillaje también-.

Si, lo sé. Soy muy mayor, anticuada, ´old school´, ´vintage´ o muy probablemente una vieja casca rabia, pero con la mano en el corazón confieso que no se me da muy bien esa libertad extrema -termino que estoy utilizando últimamente- con la que estamos llevando esta vida, la de aquí y la de ahora.

Soy respetuosa de las formas, gustos, tendencias, orientaciones sexuales, políticas y religiosas que cada persona no solo pueda sentir, sino también manifestar; aplaudo que se le quiten las etiquetas a los colores como el rosa y el azul, que los niños jueguen con muñecas y las niñas con coches, pero ¿soy la única que siente que la cosa se nos está saliendo de las manos?

Me da un poco de ansiedad leer que Harry Style (cantante y compositor británico) fue catalogado como el hombre mejor vestido del mundo en el 2020, tras combinar en su vestimenta collares de perla con cuellos bebés de corte victoriano, blusas de encajes y otros complementos femeninos.

Mas ansiedad me da pensar que toda una generación de Millennials quiera seguir los pasos de este chico porque es ´cool´, ´divertido´ y un ´influencer´, sin hacer el ejercicio de analizar todo lo que hay detrás de sus combinaciones genderless atrevidas: las grandes marcas de la industria de la moda.

¿Alguien todavía cree que las tendencias, los movimientos sociales y los acontecimientos políticos son simples actos espontáneos?

En este intento –e insistencia- por cambiarlo todo, siento que lo único que hacen con nosotros son experimentos sociales. Medir cómo reaccionamos, qué decimos y hasta nuestro grado de obediencia ante determinadas situaciones. Que artistas famosos se prestan, cada vez más por razones económicas, como un medio de medición y/o provocación para inclinar la balanza política o social, en fin, para encaminar a las masas en un solo camino. ¡Adiós discernimiento!

Nos quieren hacer creer que el establecer límites, normas y reglas atenta contra la identidad de género. ¡Esto es una burda subestimación y manipulación política! Mucho me temo que abrir cada vez más los parámetros sociales, puede conducirnos a una dimensión desconocida con un retorno quizás muy escabroso.

Quizás el problema sea yo porque no proceso muy bien, por ejemplo, esas propuestas de incluir el término ´otro´ en un documento de identidad cuando se trate de marcar con una X si eres hombre o mujer, que un chico se haga el delineado de ojos mejor que yo o pensar que pueda llegar el día de pelearme con mi marido porque quiera usar mi blusa blanca de seda favorita.

Betty Hernández.

Betty M. Hernández
Betty M. Hernández
Periodista, locutora y migrante. Experta en escritura digital, periodismo institucional, radio y redes sociales. Es venezolana, de padre canario y madre portuguesa, vive en Granada desde el 2019.

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