La negligencia de un agricultor y el viento esparcen en el pantano Isabel II la estructura completa de un invernadero

El Embalse de Isabel II es una construcción de 1850, rodeado por un paraje natural típicamente almeriense, en el que ninguna administración ni grupo ecologista se ha interesado por el daño medioambiental causado por los plásticos esparcidos.

Una catástrofe ambiental; un desastre paisajístico fruto de una tropelía y de la dejadez de las autoridades. El entorno del Pantano de Isabel II, ubicado en término municipal de Níjar, en la zona de la carretera Níjar-Lucainena, ha aparecido con el terrible aspecto que ofrecen las imágenes que reflejan las fotografías de este reportaje.

Un desaprensivo ha depositado la estructura completa de un invernadero, sus maderas y sus plásticos, en un paraje natural como el del propio Pantano, en un entorno que reúne una conjunción poco común de riqueza paisajística y patrimonial, provocando una catástrofe ambiental.

El viento ha hecho que los plásticos allí depositados se hayan esparcido por gran parte del entorno del Pantano, provocando que plantas y monte aparezcan salpicados de pequeños y grandes pedazos de plástico, dibujando un paisaje aterrador de daño medioambiental, tal y como puede verse en la colección que figura justo debajo de esta línea.

El embalse de Isabel II o pantano de Níjar está situado en el término municipal de NíjarProvincia de AlmeríaAndalucíaEspaña, en el cauce de la Rambla del Carrizalejo, perteneciente a la antigua Confederación Hidrográfica del Sur, transferidas desde el 1 de enero de 2005 las competencias a la Agencia Andaluza del Agua. Está situado a unos 6 km de la localidad de Níjar, en la vertiente sur de Sierra Alhamilla. Tiene una altura de 35 m, una longitud de 44 y una capacidad de embalsamiento de agua de 5 hm³. Para su construcción se aprovechó la cerrada de Los Tristanes sobre la Rambla del Carrizalejo, construida en bloques de cantería procedentes de una cantera contigua a la obra. En el centro de la presa había una escalera de caracol, hoy derruida en parte, que descendía hasta su interior, y el mecanismo regulador del caudal.

Tras varios intentos fue en 1842 cuando se constituyó con un capital de 10 millones de reales (en torno a 10 millones de euros actuales) la Compañía del Pantano de Níjar, a instancias principalmente de Diego María Madolell, formada por unos 1000 accionistas, casi todos sin relación con la provincia. Se obtiene la licencia por parte del ayuntamiento y se inician las obras según el proyecto del arquitecto Jerónimo Ros. El embalse fue inaugurado en mayo de 1850, bautizado con el nombre de Isabel II tras la aceptación de la reina, con expectativas de regar unas 18 000 hectáreas.

Victor Hernández Bru
licenciado en Ciencias de la Información y posee suficiencia investigadora por la Universidad Complutense, doctor en Humanidades (Historia) y máster en Comunicación Social por la Universidad de Almería y máster en Administración y Dirección de Empresas por ESIC. Ha dirigido diversas empresas de comunicación como socio-director, como Presssport Comunicación e Imagen y Estudionet Márketing On Line; trabajado en prensa escrita para Ideal (23 años), es responsable de comunicación de importantes empresas de diferentes sectores, como Grupo Agroponiente, Jarquil, Segusán Seguros y dirige las emisoras esRadioAlmería.com y RadioMarcaAlmería.com. Ha publicado su tesis doctoral, Historia de la Prensa de Almería, y la novela Diario de un Maltratador, además de diversos artículos especialmente enfocados sobre la historia del tiempo presente en España.

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