La soledad de una bombilla.

Hoy, donde la bombilla es un objeto que subsiste iluminando cualquier calle, plaza o vivienda, a penas le prestamos atención pese a su continua evolución desde Tesla le diera vida.

Pero es un elemento que para muchas personas, pienso, se ha convertido en objeto de compañía, con la cual mitigar su soledad. Pero claro,  ¡que tonto!, si hoy, la soledad se mitiga con app.

Caminas en soledad por la calle ensimismado en esa pantallita con la que te comunicas con el mundo, sin reparar en las luces, en las bombillas de escaparates, casas o farolas, salvo cuando la calle está a oscuras, que entonces se apodera de ti la más vil de las bestias y ya sabemos a quién culpar.

Sin embargo, en la mayoría de las noches, una sencilla y elemental bombilla es encendida por alguien para que le ayude a mitigar su soledad. Para que ambos se hagan mutua compañía, aunque el humano sabe en el fondo, que recurre a ella para evitar que la oscuridad que le rodea lo engulla, como si la oscuridad del lugar que habita, lo consumiera, sintiendo como esta y la soledad se alían para devorar lo poco de humano que en él quedase..

Una bombilla, ilumina en este momento estás letras. Testigo mudó de trazos que plasmo sobre el papel. Una bombilla se ha convertido en el refugio de esta soledad. Pero a veces pienso que no es que me de miedo la oscuridad, solo la sensación de vacío, porque un feto nace en la oscuridad del vientre, pero en ese «vacío» siente la conexión con su origen, su madre. Pero es mi vacío lo que en realidad me da miedo y que en la oscuridad no sienta un lazo de unión, quizás por eso, mirar la bombilla encendida sea mi ilusorio «cordón umbilical».

El náufrago en la inmensidad del océano se agarra a un madero, mientras sueña con la ilusión de que todo sea pasajero. El astronauta que vaga solo por el espacio, mientras una voz metálica le anuncia el tiempo que le resta de oxígeno, sueña en que una nave alienígena se materialice sobre él y lo rescate. El poeta, mientras intenta dormirse en la soledad de su negra noche, sueña que la bombilla caliente la frialdad de su cama,

Mientras intento cerrar los ojos, ella brilla. Mientras intento conciliar el sueño, ella mece la oscuridad que nos invade. Mientras tanto, ambos compartimos, esta soledad…

Jose Antonio Córdobahttps://escriturastemplariasweb.wordpress.com/
Investigador, articulista y escritor. Edad 50 años. De origen canario, lleva afincado en Sanlúcar de Barrameda desde 1987. Ha estado vinculado a movimientos asociativos y culturales, casi veinte años. Su actividad se desarrolla en torno a la historia nacional, la Ufología, fenómenos extraños, civilizaciones antiguas, y desde el año 2000, se viene centrando en la Historia de los Templarios. Divulgador histórico

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