De odios y rencores.

Decía el Papa Juan Pablo II que los días buenos te dan felicidad, los malos experiencia y las caídas humildad… pero que solo Dios te mantiene de pie.

Todos atravesamos momentos en nuestra vida buenos y malos, altos y bajos, éxitos y fracasos, pero independientemente del momento concreto que nos toque vivir hay que tener memoria para recordar cómo llegamos allí y ser capaces de visualizarnos cuando todo acabe, lo bueno y lo malo.

Son fáciles de recordar las lágrimas de felicidad de Pablo Iglesias cuando entró al poder por la puerta de atrás, de trabajo cumplido, de estrategia rastrera triunfadora, situándose en una situación de privilegio que no merecía, cocinada en el fuego lento del rencor y el odio a todo pensamiento diferente.

Pero más fácil aún es recordar la mirada de Ayuso; victoriosa, altiva, desafiante, poniendo las cosas en su sitio para sosiego y disfrute del pueblo español, abanderando una libertad ratificada en las urnas.

Sigamos con el ejercicio de memoria, y recordemos el intento de moción de censura a lo votado en Murcia, y como ha terminado con Ayuso más reforzada que nunca, Ciudadanos liquidado, el PSOE hundido y lo mejor, Pablo Iglesias fuera de la política. Nada es para siempre.

No es difícil imaginar a todos esos protagonistas pertrechando el golpe de estado con forma de moción de censura murciana, se verían gloriosos y triunfadores, acaparadores de un poder que nadie les dio con subterfugios y estratagemas políticas que han salido rana y que, para colmo, han tenido unas consecuencias negativas para ellos abismales.

Pedro Sánchez llegó al poder junto a Pablo Iglesias con rastreras maneras, acorralando al enemigo y saltándose a la torera la voluntad del pueblo español sosteniéndose con independentistas y etarras -es decir por lo peor y más despreciable de nuestro país- y a pesar de ello sonreía. Tras ver la cara de Iglesias en las elecciones de Madrid parece que ya no sonríe tanto.

Ayuso ha servido de revulsivo político para otros como Juanma Moreno, que ahora tienen un buen espejo en el que mirarse y que han pasado de reclamar una prórroga del estado de alarma a soltar sus cadenas y empezar a trabajar en el bien de los ciudadanos coordinando estrategias de salud y trabajo, motor económico de nuestro país.

Ahora es momento de ponerse a trabajar en la reconstrucción de España, terminar el trabajo empezado por Ayuso y centrarnos en superar los malos tiempos que atravesamos, visualizarnos triunfadores, soñar con una España mejor y poner todo el arrojo en vencer al enemigo. No será fácil porque el enemigo es poderoso, tramposo y adinerado, pero todo cambia y su momento llegará. Nos odiarán y combatirán, pero por el bien de España y el futuro de nuestros hijos debemos perseverar en la lucha hasta alcanzar la victoria.

Citando a Juan 15,18 «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mi antes que a vosotros». Pues eso, con trabajo tiempos mejores llegarán para todos, antes de lo soñado.

Antonio Estella Pérez.

Antonio Estellahttp://www.mlalegal.org
Socio director del despacho de abogados Mlegal. Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada se especializó en derecho de los negocios en las prestigiosas escuelas jurídicas Harvard Law School e Instituto de Empresa, para posteriormente comenzar su carrera profesional en despachos internacionales como Garrigues, Deloitte y MLA. En la actualidad compagina su ejercicio profesional con la colaboración en distintas universidades y escuelas de negocio como profesor

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