Lo clásico nunca debería pasar de moda

Dar los ´buenos días´, demostrar gentileza y escribir de forma correcta deberían ser prácticas declaradas como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Porque saludar siempre será el mejor gesto de educación; ser gentil es la acción más humana que podemos tener hacia otro ser con vida y escribir ¡ay escribir! esto si está más complicado en los tiempos modernos.

Comenzaré diciendo que cuando me refiero a ´escribir de forma correcta´ no significa que todos deberíamos hacerlo como miembros de la Real Academia Española, para nada, pero sí al menos sería ideal juntar todas las letras necesarias para formar una palabra completa o no sustituir el sentido de una expresión con un emoticon.

Cuando era niña recuerdo la emoción que sentía cuando llegaba diciembre. Más allá de la navidad y que con ella recibiría regalos, cuando entraba el último mes del año, en mi casa nos dedicábamos a escribir cartas a manos para los familiares que se encontraban en el ´viejo continente´. Vivíamos en Venezuela, pero toda la familia de mi padre y parte de la de mi madre estaba en España y Portugal. Era toda una tradición que, cuando aprendí a escribir, me encantaba aún más.

Íbamos a la librería mis hermanos, mi madre y yo para escoger las tarjetas de navidad -mis preferidas eran las musicales- luego seleccionábamos la foto que le mandaríamos a la abuela, a los tíos, a las primas y después cada uno de nosotros escribía una carta enumerando todo lo alcanzado en el año que estaba por terminar: notas escolares, amigos, enfermedades. La parte de ir a la oficina de correos, una sede hermosísima en el centro de Caracas, era para mi como cruzar una puerta tridimensional donde ocurría la magia: saber de nuestros seres queridos y que ellos a su vez también supieran de nosotros.

Y si bien es cierto que hoy existen medios modernos para comunicarnos de forma inmediata con los afectos regados por el mundo, sufro horrores pensado qué pasará con la escritura, que es en definitiva nuestra esencia, porque los seres humanos somos palabras, letras que se juntan para formar un sonido ¿desaparecerá?.

Cuando leí El infinito en un junco de Irene Vallejo –pieza que habla sobre la invención de los libros en el mundo antiguo y que fue galardonado con el Premio Nacional de España en 2020- me maravillé cuando encontré en una de sus tantas páginas lo siguiente:

“La escritura, dicen los expertos, nació para hacer contabilidad, es decir, listas de cabras, espadas y ánforas de vino. Tal vez por eso, la literatura siempre ha seguido inventando cómo inventariar. En el canto II de la Ilíada se desgrana una larguísima enumeración de las naves griegas que combaten contra los troyanos. La Biblia no sería la misma sin los diez mandamientos y las genealogía infinitas”.

¡Guao! ¿Somos conscientes que la escritura nos convierte en seres inmortales? No lo creo. Como tampoco creo que tengamos la suficiente noción de hacer actos o acciones en esta vida dignos de ser inventariados, pueda que me equivoque, pero confieso que pierdo la esperanza cuando leo cosas como ´ola, q hac´ que en realidad quiere decir: Hola ¿qué haces?.

Betty Hernández.

Betty M. Hernández
Periodista, locutora y migrante. Experta en escritura digital, periodismo institucional, radio y redes sociales. Es venezolana, de padre canario y madre portuguesa, vive en Granada desde el 2019.

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