LIBERTAD SIN IRA

La perplejidad es uno de los estados de ánimo que con más frecuencia camina junto a mí, hasta se atreve a meterse en mi cama y compartir conmigo ese espacio de tiempo tan seductor que separa los días y concilia los sueños. Y esto ocurre porque conocí la transición española cuando aún era un país diverso pero unificado, cuando los chicos de “Jarcha” entonaban sin descanso “Libertad sin ira”, banda sonora de esa transición junto a “Habla pueblo habla”, de Vino Tinto. Pero mire usted por dónde la ira que entonces no hubo, a aparecido cuarenta años después de la mano de unos desalmados que, dejando sin efecto lo que decían “los viejos” en la popular canción del grupo andaluz, “si guardan aún el rencor de viejas deudas”. Las voces de Jarcha imputaban a los viejos la parte negativa que contenían aquellos versos inolvidables, pero ahora “los viejos” somos nosotros, y también los de Jarcha, y aunque algunos lo quieran negar, o mejor, aunque no lo quieran ver, seguimos guardando aún el rencor de viejas deudas.

En la segunda parte de la misma canción decían, también los viejos, que “en este país hacemos lo que nos da la gana, y no es posible que así pueda haber gobierno que gobierne nada”. Sin embargo, ahora el que hace lo que le da la gana es el propio gobierno, y no los españoles, que hemos perdido los poderes (sobre todo el adquisitivo) al tiempo que asistimos, perplejos, al empoderamiento de quienes se desgañitaban por las calles en demanda de igualdades, solidaridades y otros derechos pero que, cuando han llegado a la cima, han desestimado, por no ser de su propio interés o por no interesarle que sea del nuestro. Reclamaron con soberbia la libertad de expresión para dejar claro, no mucho más tarde, que solo les interesaba para vengarse de otros tiempos, pero sin intención de aplicarla si ellos, como desgraciadamente ocurre, llegaban a gobernar. Todos han caído bajo la bota de una coalición que parece nacida de una caldera de brujas en un día de aquelarre. Ya veo a esas brujas bailar alrededor de la hoguera, con sus “capotain” ocultando sus canas y a Iceta bailando en el centro del corro, junto a la caldera donde se cocina un gobierno maléfico condimentado con terroristas, independentistas y otras especies poco alimenticias.

Sigamos con la canción de Jarcha: “Gente que solo desea su pan, su hembra y la fiesta en paz”. Si, esto lo decía aquella canción que en 1976 hizo furor. ¿Su pan, su hembra y la fiesta en paz…?, ¿pero qué es esto? ¿No habían nacido las feministas todavía?, ¿o es que todos pensaban que eso era la “nueva normalidad”? A ver si va a ser que los que pretendían cambiar el mundo lo querían hacer solo de cara a la galería, porque en sus propias casas, posiblemente, estaban más cerca de la letra de Rafael Baladés que de lo que muy poco más tarde sería la nueva Constitución. Y todo esto es lo que me deja perplejo, cada día, porque no tengo intención de hacer crítica del autor de “Libertad sin ira” ni de Jarcha, sino de la cantidad de mamelucos que han seguido, y siguen, con “su pan, su hembra y la fiesta en paz” y encima van de progres por la vida y habilitando con su voto a quienes pactan con la molicie y el descaro de los que nos gobiernan ahora mismo. La culpa de tener un gobierno como el que tenemos no es solo de ellos; también de los que los votan a pesar de sus mentiras, su prepotencia y su ineptitud, y hay que recordar que esa ineptitud, en la situación actual, ha causado muchos muertos. Si seguimos así, y volvemos a la canción de Jarcha, posiblemente llevaban razón “los viejos” cuando decían que “este país necesita palo largo y mano dura para evitar lo peor” …

Miguel Ángel Sesarino

Miguel Ángel Sesarino
-Periodista y comunicador jiennense afincado en Málaga desde 1984. Tras su paso por la Universidad Complutense comenzó a ejercer el periodismo en la Cadena Ser de Jaén, siendo destinado a Radio Andújar donde desarrolló labores de turno e informativos. Posteriormente dirigió y presentó magazines y programas especiales. En 1985 y 1986 dirige y presenta un programa nacional de larga duración en Radio Centro de Quito (Ecuador) para la Cadena Melodial, ampliado posteriormente a través del Callejón Interandino hasta zonas de Perú, Colombia y Florida (EE. UU.) Tras su paso por Ecuador trabaja en Málaga en emisoras locales (Radio Fahala, Radio Churriana). Posteriormente entra en la programación de la emisora de Cadena Radio Voz Málaga para pasar luego, desde el principio de sus emisiones a la cadena radiofónica EsRadio Málaga. Paralelamente ha escrito artículos de opinión y reportajes para diversas publicaciones en España, Ecuador y México, ha publicado dos libros de relatos cortos y otro está a punto de ver la luz. En la próxima primavera saldrá también una novela.

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