Lo que tiene ser de derechas.

La semana pasada dejé el coche en un parking público, de esos antiguos, pequeños con mucha columna. Cómo sería de agobiante que el propio responsable del parking te coge la llave y lo aparca. Imagínense trabajar ahí, ocho horas, todos los días, con mascarilla anticovid incluída.

Sin embargo el responsable se mostraba atento y feliz, cincuentón, peinaba canas y no paraba de hablar. Yo venía con el estrés habitual del abogado, con prisa y cara de pocos amigos así que le pregunté que a qué venía tanta alegría… «es lo que tiene ser de derechas». Me lo suelta así, sin preliminares, sin cuestión previa a la que agarrarse, directo al mentón. Toma ya.

Y claro uno presupone que un señor que trabaja en la planta menos tres de un edificio mastodóntico del centro de Madrid tiene que ser de izquierdas, por obrero y porque es lo que cuenta la Sexta.

En eso me entretuve pensando y me vino a la cabeza algún amigo de izquierdas, de los de sindicato y lucha obrera, de los de la solidaridad por bandera y de los que han protegido y bien a la clase trabajadora. Y luego pensé en la izquierda, no la actual, sino aquella que hizo nacer el panorama político de hoy día. Y me acordé del nacimiento del tripartito catalán en 2003, y de la famosa reunión en 2004 entre ERC y ETA (Rovira y Ternera mano a mano), de la posterior entrada de Zapatero al poder sólo tres meses después que en 2005 derivó en la reunión PSOE-ETA (Eguiguren y Ternera.

Y claro es que esos tejemanejes políticos han acabado abonando la deriva nacionalista de vascos y catalanes actual. El nacimiento de Podemos en 2014 es fruto de un blanqueamiento de la violencia por parte de las autoridades, hasta el punto que hoy día todo el «Comando Madrid» de Eta está ya en libertad con la cooperación de Marlaska. Los responsables del golpe de estado catalán en libertad, con la cooperación de Dolores Delgado y los derechos de los españoles que allí viven cada vez más mermados y en un clima de convivencia difícil de aguantar.

Y en estas me encuentro la polémica del cartel de VOX, en la que atribuyen a cada Mena más de 4.000 euros. Y es que digo yo que ese cartel no es verdad porque un Mena no cobra ese dinero al mes, lo que genera una pregunta más inquietante, ¿quién se queda el dinero? ¿Qué chiringuito-político se está forrando a costa de los Españoles -y de los Menas-? Mientras el acoso y derribo de hacienda a todo el que produce en España sigue su curso, cada día más gente a la calle, más ERES y menos empresas.

Tenemos una izquierda que alienta el movimiento ocupa, que reivindica el comunismo como un sistema democrático, la inseguridad en las calles es cada día mayor en sitios que antes eran paraísos como Canarias o Cataluña, y la colas del hambre siguen creciendo.

Por eso ante la respuesta del responsable del Parking no me quedó otra que sonreír y asentir cómplicemente… es lo que tiene ser de derechas.

Antonio Estella Pérez.

Antonio Estellahttp://www.mlalegal.org
Socio director del despacho de abogados Mlegal. Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada se especializó en derecho de los negocios en las prestigiosas escuelas jurídicas Harvard Law School e Instituto de Empresa, para posteriormente comenzar su carrera profesional en despachos internacionales como Garrigues, Deloitte y MLA. En la actualidad compagina su ejercicio profesional con la colaboración en distintas universidades y escuelas de negocio como profesor

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