Salud mejora la atención tras el alta hospitalaria de las personas que sufren un ictus

El Proyecto Icona establece un protocolo de seguimiento a los pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular.

La Consejería de Salud y Consumo mejorará la atención tras el alta hospitalaria de las personas que sufren un ictus agudo gracias a la puesta en marcha del proyecto ICONA (Ictus en Continuidad Asistencial). Este proyecto aborda mejoras en el alta hospitalaria, informes de continuidad, prevención secundaria en el ictus, adherencia al tratamiento, seguimiento del paciente, circuitos de re-entrada, check-list de complicaciones como la espasticidad, disfagia y trastornos cognitivos y del ánimo.

Además, se protocoliza el tratamiento rehabilitador, fisioterapéutico, la terapia ocupacional, ayudas técnicas y material de apoyo en domicilio, aspectos socio-sanitarios, atención al cuidador/a y reincorporación del paciente con ictus a la sociedad.

La Consejería de Salud y Consumo, a través del Plan Andaluz de Ictus, ha analizado durante un año los puntos de mejora en la atención al ictus una vez que el paciente se va de alta para priorizar los aspectos identificados como oportunidades que mayor impacto podrían tener en la mejora de la calidad de los pacientes, ya que si la recuperación no ha sido completa el paciente se enfrenta a dificultades en su vuelta a la vida anterior que requieren del acompañamiento del sistema sanitario. De hecho, el ictus supone la primera causa de discapacidad física en España.

Coincidiendo con el Día Mundial del Ictus, que se celebra el 29 de octubre, se ha finalizado este protocolo asistencial para garantizar una asistencia homogénea en toda Andalucía del paciente en distintos aspectos de la fase subaguda y crónica del ictus. Profesionales de distintos ámbitos y de las diferentes provincias han realizado sesiones de trabajo periódicas para generar ese protocolo, bajo la coordinación de Soledad Pérez-Sánchez, responsable de formación del Plan Andaluz de Ictus. El objetivo fundamental es contribuir, en los próximos años, a mejorar la vuelta del paciente con ictus a casa y a su vida normal.

Uno de cada cuatro andaluces podría sufrir un ictus.

El ictus es una enfermedad cerebrovascular que se produce por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo. La sangre no llega al cerebro en la cantidad necesaria y, como consecuencia, las células nerviosas no reciben oxígeno, dejando de funcionar.

El ictus es una enfermedad tiempo dependiente y representa un problema de salud grave, con gran impacto socio-sanitario, siendo el problema neurológico grave más frecuente.

A pesar de los avances realizados en el manejo del ictus en Andalucía, se ha calculado una incidencia de 220 pacientes por cada 100.000 habitantes/año, lo que sumaría unos 18.000 ictus al año. Por ello, uno de cada cuatro andaluces sufrirá un ictus en algún momento de su vida.

Además, la Organización Mundial de la Salud prevé un incremento de la incidencia de ictus del 27% hasta 2025, debido al progresivo envejecimiento de la población.

Código ictus

La rapidez en la atención en los casos de ictus influye en la supervivencia de quien se ve afectado y su posterior recuperación sin secuelas. Por este motivo, es fundamental establecer sistemas que favorezcan una interconexión precisa entre los servicios de emergencia extra e intrahospitalarios.

El Plan Andaluz de Atención al Ictus cuenta con el ‘Código Ictus’, que tiene como objetivo la puesta en marcha de forma inmediata de los componentes y estructuras implicadas en el diagnóstico y tratamiento en fase aguda del ictus. Se trata de un sistema que permite la rápida identificación, notificación y traslado de los pacientes con ictus a los servicios de urgencias. De este modo, puede ponerse en marcha el proceso intrahospitalario de diagnóstico definitivo y el potencial tratamiento mientras se traslada al paciente con ictus hasta el Servicio de Urgencias.

Centro Andaluz de Teleictus.

Por su parte, el Centro Andaluz de Teleictus (CATI), formado por 22 neurólogos vasculares pertenecientes a las unidades de ictus de Andalucía, da cobertura a más de 30 hospitales y, de esta forma, el 99,9% de la población andaluza puede recibir en menos de una hora valoración por un neurólogo vascular ante una sospecha de ictus.

Desde la implementación del CATI, se han atendido unos 4.500 pacientes aumentando los tratamientos de reperfusión en estos hospitales hasta en un 200% y, sobre todo, aportado equidad en la atención al ictus agudo en toda la región.

Cuando es necesario retirar los grandes trombos del cerebro mediante un cateterismo (trombectomía mecánica) el paciente se traslada a uno de los seis nodos de trombectomía de la comunidad. La Consejería de Salud y Consumo y el Plan Andaluz de Ictus han logrado situar por encima de la media española (15,5) la tasa de trombectomías por 100.000 habitantes en Andalucía (16,5) en 2021. Desde 2017 hasta 2021, el número de trombectomías practicadas ha aumentado alrededor de un 120% hasta situarse en 1.395 procedimientos anuales. El tratamiento endovascular mediante la trombectomía, un procedimiento que consiste en el acceso a la circulación intracraneal con guías y catéteres para la extracción directa del trombo que ocasiona el infarto cerebral, ha supuesto el inicio de una revolución en la lucha contra el ictus.

Con esta extensa red de 12 unidades de ictus, 6 centros de trombectomía y 34 centros conectados al Teleictus andaluz, se da atención a la fase aguda del ictus.

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