La vida en «modo avión».

Vivimos con los sentidos apagados y las emociones desconectadas. Preferimos mirar dispositivos electrónicos y no los rostros de las personas que nos rodean, sostener el móvil en lugar de la mano de un ser querido, escribir un ´güasap´ antes de escuchar el tono de voz de un humano.

Sí, andamos de la misma forma que cuando activamos en el móvil el ´modo avión´. Ya saben, ese ajuste que desconecta el teléfono inteligente de todas las conexiones inalámbricas, funcionando solo con las aplicaciones que tiene almacenada, sin permitir nada nuevo, bueno así estamos: invirtiendo ´en nada´ los días que nos han concedido pasar en este plano.

Me atrevería a decir que caminamos tan solo porque vemos que la mayoría lo hace, pero sin el más mínimo interés de conocer, descubrir, explorar o socializar, acciones que solían ser tan propias de nosotros, los seres humanos.

Yo debo reconocer que solo llevo un par de meses guardando el móvil en mi bolso mientras viajo en autobús o metro, activando más mi vida en ´modo 1000% On´. No sé si lo hago como propósito de año nuevo o como rebeldía para no ser una mas del montón; bueno la verdad es que si sé por qué lo hago pero lo contaré más adelante.

Ahora tan solo quiero decir que ha sido a-som-bro-so todo lo que he descubierto en este tiempo: tiendas fabulosas en el barrio, edificios que son verdaderas piezas de arte en la Gran Vía de Granada, el hombre mayor que coge el autobús a mi misma hora y recorre el pasillo buscando un rostro al que pueda mirar para decirle ´buenos días´, los mellizos que viajan en el metro con su mochila a juego con la ropa que visten.

Podría seguir escribiendo mis descubrimientos, pero dejaré hasta aquí esta lista a la que me gusta llamar: ´La magia de lo simple´.

Porque si, vivir es tan simple que lo complicamos. Y lo complicamos desde el momento que dejamos la cama todas las mañanas sin la ilusión de sentir que algo bueno nos sucederá, como recibir esa llamada que llevamos tanto tiempo esperando o simplemente comer un helado de mango porque ya es primavera.

Debo confesar –con muchísima vergüenza- que el día que decidí desactivar mi vida del ´modo avión´ fue mientras me encontraba en la sala de espera de un centro de salud. Estaba hipnotizada con la pantalla del móvil, subí la mirada por tres segundos y descubrí que todos los humanos que me rodeaban hacían los mismo, vuelvo a lo que estaba leyendo y sentí un enorme deseo de arrojar mi teléfono por la ventana.

“Un estudio preliminar en el que colaboraron la Universidad de Málaga, la Fondazione Don Carlo Gnocchi (Milán, Italia) y la Gannon University (Pensilvania, EEUU) concluye que el cambio en la actividad y uso del pulgar sobre todo entre los jóvenes, podría provocar la aparición de patologías y dolor en la base del dedo pulgar que no eran propias en edades tan tempranas. Esto podría estar relacionado, entre otras cosas, al uso continuado del móvil, videojuegos o pantallas táctiles y la falta de manipulación y actividades de destreza en edades tempranas. Todo esto, sumado a que se reducen las horas que dedicamos a escribir a mano, hace que utilicemos con menor frecuencia el pulgar o que cambiemos la forma de utilizarlo y de reclutar la musculatura”.

WhatsAppitis, así se llama esta patología que aparece en edades tempranas. Y aunque lo de edades tempranas se repite varias veces en el párrafo, y aunque ya no pertenezco a este grupo, automáticamente miré mi pulgar, el móvil, la sala de espera nuevamente y ni siquiera la mascarilla fue capaz de detener lo que por impulso salió de mi boca: ¡Joooo, yo también tengo WhatsAppitis!.  

Betty Hernández.

Betty M. Hernández
Periodista, locutora y migrante. Experta en escritura digital, periodismo institucional, radio y redes sociales. Es venezolana, de padre canario y madre portuguesa, vive en Granada desde el 2019.

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3 COMENTARIOS

  1. El otro día estaba pensando que nuestra siguiente generación no sabrá que era jugar en la calle con los otros niños o que era hacer algún simple acto teatral para los tíos, cantar o bailar y que ellos aplaudieran para nosotros, aún recuerdo que cuando viajan a ver a mi familia me llevaba mi instrumento y les cantaba (horrible ) pero ellos siempre felices me daban su dinero 🤭

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